Archivo del mes marzo, 2009

¿Dónde termina tu mundo?

Donde termina tu mundo

Las de arriba son dos imágenes diferentes pero que se me cruzaron en la semana y creo que mezcladas tienen un buen punto, que a algunos nos gustará, y a otros les hará ver una realidad que probablemente no quieran ver.

La de la izquierda dice “La rutina diaria“, y lo que hay en esa especie de “únicas islitas conectadas” es a la izquierda la “CASA” y a la derecha la “OFICINA“.

La de la derecha es una publicidad de una agencia de turismo que dice (arriba a la derecha en chiquito) lo que dice el título de éste post: “¿Dónde termina tu mundo?“.

Creo que con eso está todo dicho… el post queda en el borde entre “HUMOR” y “REFLEXIÓN QUE HACE NOTAR QUE MI VIDA ES PATÉTICA”. Cada uno seguramente lo tomará como le toque. :P

Anthony Bourdain en Argentina

Sin Reservas - Anthony Bourdain

Soy bastante jodido para la comida. Por eso es que no soy un gran fan de lo gastronómico. Con un chori y una Coca me alcanza y me sobra. Así que los programas de “cocina por el mundo” no suelen ser de mis favoritos en los canales de viajes.

Pero “Sin Reservas” de Anthony Bourdain es otra cosa. La comida está en primer plano pero no molesta. El tipo se mete en la raíz del lugar que visita, y lo recorre completo. Y eso mismo hizo en su recorrido por Argentina.

El programa que estuvo Anthony Bourdain en Argentina es una joya de viaje que recorre en 43 minutos y medio MUCHISIMO (no todo, pero muchísimo) de nuestro país. Y no sólo lo que “ve el turista”, sino más “adentro” todavía. Encontré el video en el blog Mis Fotosecuencias y no me aguanté las ganas de ponerlo acá.

“Un poco de Barcelona, un poco de Paris, un poco de Roma… Buenos Aires es la ciudad más europea de sudamérica“, y arranca:

El Tango, Los Pericos, el choripan, morsipan, el chimichurri, una picada, la mortadela, el matambre, la fainá, el bidét, Marta Minujín, las “villas miserias”, la Villa 20 en Lugano, el locro, el aplauso al asador, Bariloche, parapente en El Bolsón, la carne al disco, “al que le toca el laurel lava los platos”, los gauchos (“los últimos cowboys”), el mate (curiosamente le gustó), El Calafate, el día del lago, y el Perito Moreno.

Recorridito se pegó el yanqui. Todo eso entre “awesome’s” de acá y “fuck*ng’s” de allá.

Un par de “notas al margen”

  • Nada más imaginarme a Paris Hilton en Lugano me hizo reir un rato.
  • “Los cocineros pueden ser alcohólicos o gays”, le dice el gaucho. “Soy muy alcohólico”, responde Anthony.
  • Y por último el “No ves un… (lo piensa)… ¡sorete!” del gaucho en el Perito Moreno me mató.
  • Y sí, Marta Minujin está “de la gorra”.

Design Suites Bariloche

Design Suites Bariloche

Design Suites es una cadena de hoteles en Argentina “en donde diseño y entornos se fusionan”, según dice su sitio web oficial. Tiene hoteles en Buenos Aires, Bariloche, El Calafate, Salta, y uno proyectado para Ushuaia. Todos hoteles que le dan al alojamiento un toque diferente, privilegiando el diseño de los espacios y cómo “se llevan” los mismos con el ambiente natural. “Design Hotels“, que le que le dicen.

El que nos interesa en éste caso (por ser uno de mis destinos favoritos en Argentina) es el hotel de diseño de Bariloche.

Cuando uno es de la ciudad y no suele ver a diario muchos paisajes naturales, va a un viaje como el que haría a Bariloche dispuesto a grabar en la memoria cada imagen, cada olor, cada sensación, y cada vista. Y está bueno elegir el lugar indicado para potenciar esas experiencias.

Las 2 hectáreas de bosque que rodean al Design Suites de Bariloche le dan un entorno natural único que, al tener tanto ventanal de vidrio, se disfruta al máximo desde cada espacio del hotel. Incluso en algunas de las suites uno puede estar metido en el hidromasaje mirando por la ventana al inmenso Lago Nahuel Huapi. A ver si me explico:

Hidromasaje con vista al Nahuel Huapi

En esas dos hectáreas, el Design Suites se divide en 4 módulos (el de arriba de todo es sólo uno) que tienen en un edificio aparte la Recepción y el Club House, una galería de arte, un restobar, un bar de vinos (“wine bar”), un gimnasio, un salón infantil, una piscina climatizada y un “Spa & Health Center” con Sauna. Ademas tiene un “Bussines center” y WiFi gratis para los que necesitan seguir conectados al trabajo.

El hotel está ubicado frente al lago y a sólo 2 kilómetros y medio del centro, lo que da un buen equilibrio entre la tranquilidad de no estar metido entre el ruido de “la ciudad” y la cercanía necesaria para no estar lejísimos de todo.

Los precios de las habitaciones (sin el IVA incluído) van desde los U$S 175 a los U$S 310 en Temporada Baja, de U$S 200 a U$S 385 en Temporada Media y de U$S 275 a U$S 500 en Temporada Alta. A tener en cuenta: ese no es el precio por persona. Por ejemplo: la Suite de 2 ambientes (la más cara) permite 4 personas (2 mayores y 2 menores) por ese precio.

Algunas fotos más del Design Suites Bariloche

Piscina Climatizada - Design Suites Bariloche

Design Suite: Vista al lago

Design Bariloche: Suite

Design Bariloche: Habitacion

Todos los lugares en un lugar

Todos los lugares en un lugar

Suelo buscar wallpapers (fondos de pantalla) de lugares del mundo y paisajes que me gusten. Porque relaja la imagen y verla todo el día, porque da ganas de viajar, porque motiva, porque gusta… porque sí.

Mi sitio de cabecera para buscar wallpapers de ese estilo es Social Wallpapering (es espectacular y tiene fondos de todo tipo), que es en donde encontré éste que tiene “todos los lugares del mundo en un lugar” (así a lo bestia y dicho por mi). Osea: grandes monumentos y construcciones reconocidas del mundo, todas agrupadas en un mismo escenario imaginario.

La Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, la Opera House de Sydney, la CN Tower de Canadá, el Coliseo Romano, las Torres Petronas de Malasia y el Atomium de Bruselas son algunos de los “pedacitos de mundo” que se ven en la foto.

Si existiera me gustaría sin dudas tener esa habitación premium con semejante vista.

La imagen en grande para descargar y usar de wallpaper está acá.

Vertigo Grill & Moon Bar

Vertigo Grill & Moon Bar

La Thai Food, Thai Cuisine o, en criollo, la comida tailandesa tiene de por sí muy buena fama a nivel internacional. Pero uno no lo ha visto todo hasta que no probó algún manjar de esos en el Vertigo Grill & Moon Bar de Bangkok.

Se trata de un bar y restaurante a cielo abierto ubicado a 61 pisos de altura de las calles de la capital tailandesa, en la terraza del Banyan Tree hotel, nombrado como “la mayor terraza del mundo al aire libre” (en lo que a comercios gastronómicos se refiere).

Restaurante Vertigo Grill

En un sector está el Restaurante Vertigo, que abre de 6.30 PM a 11 PM y tiene tanto comida tailandesa como internacional, donde resaltan los mariscos asados y el ofrecimiento de vinos por copa, cocteles, y bebidas no alcohólicas. Se puede comer bien con unos 60/70 dólares por persona (lo cual, teniendo en cuenta el lugar en donde uno está sentado, no pareciera ser tan caro).

Moon Bar

En el otro sector (en la foto al fondo) está el Moon Bar, “uno de los bares al aire libre más altos del Pacífico Asiático“, que abre de 5PM a 1 AM. Un espacio con una oferta de “bebidas premium”, tragos y cocktails imponente, a un nivel y con una vista inigualables de la ciudad de Bangkok. Un ambiente romántico ideal para la parejita bangkokense (?).

Horarios y “peros”

Obviamente que a todos nos gustaría ver el amanecer desde un lugar así, pero el Vertigo Grill & Moon Bar tiene sus horarios bien marcados por cuestiones comerciales y, sobre todo, climáticas. Si éstas últimas no son favorables incluso en horario de apertura, se pasa a los clientes a la planta 60, que es cerrada y con llegada de ascensor. Porque generalmente la gente no quiere comerse una tremenda tormenta desde una ubicación “tan VIP”.

El otro “pero” que tiene el Vertigo Grill & Moon bar de Bangkok es la existencia de su “Código de vestimenta“, que requiere el uso del estilo “Elegante Sport“, que no permite jeans rotos, ni partes superiores (camisas, blusas, remeras) sin mangas, shorts, ni ojotas. Ah y para los hombres “pantalón largo y calzado cerrado”.

No sé si estará entre la lista de “1000 lugares que ver antes de morir” del libro, pero una cena en ese lugar, acompañado del amor de mi vida, acaba de pasar a ser uno de los “must” (como diría “Cosmo”) en mi vida viajera.

Antes de partir

Son muchas las ideas, listas, materiales, programas y libros sobre viajes que tienen en algún lugar (generalmente en el título) la expresión “antes de morir“. Un buen ejemplo de eso es, sin ir más lejos, el libro/documental de los 1000 lugares que ver antes de morir que vimos hace poco.

Y es lógico.

Porque se me ocurre que la mayoría de las personas que “largan todo y se van” a recorrer el mundo, a conocer y descubrir, lo hacen porque entienden que la vida en la tierra es demasiado “corta” como para desaprovecharla, y el mundo demasiado grande, diferente, y maravilloso como para no explorarlo a fondo.

Los “aterra” la idea de morirse sin aprovechar cada momento al máximo. Para ellos nunca es tarde, pero tampoco hay tiempo para desperdiciar en nimiedades (anotá “nimiedades” como la palabra del día, pibe).

Y bastante de eso tiene “Antes de partir” (o “The Bucket List“), la película que protagonizaron Jack Nicholson y Morgan Freeman encarnando a dos pacientes terminales de cáncer a los que les queda menos de un año de vida y deciden aprovecharlo “viviendo la vida” y haciendo las cosas “que siempre quisieron hacer“.

Y al margen de que me pareció una película espectacular, lo que más me llamó la atención fue eso: Esperar a estar en las últimas para dedicarse a vivir (cualquier parecido con la “jubilación” es mera coincidencia). Me pegó el hecho de que me dejara tan picando eso de “VIVIR en serio, antes de morir”. De no morir sin disfrutar, sin conocer, sin hacer lo que realmente quise hacer en mi vida.

No me imagino a Dios creando al ser humano y pensando que miles de años después el hombre iba a estar encerrado 8, 10, 12 horas por día en un cubículo con un aparato, con suerte otras 8 durmiendo en otro cubículo, 2 comiendo… en otro cubículo y 2 en otro cubículo más, mirando una caja que muestra “en alta definición” como otros viven la vida que él quisiera vivir.

A Dios me lo imagino con un poco más de creatividad que eso. Sino pienso que hubiera economizado en “mundo” e invertido más en cubículos. Y claramente no lo hizo.

Pero volviendo al concepto de “Antes de partir“, acordarme que acá en el planeta Tierra probablemente no viva más de 100 años (y menos con el nivel de Coca-Cola, Mc Donalds que ingiero por mes) me hace reflexionar en eso de cumplir los sueños.

Steve Jobs dijo en un espectacular discurso lo siguiente:

“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.”

Por ahí tu sueño sea viajar, o por ahí no. Por ahí vos ves a “la vida del cubículo” como una vida plena, y está perfecto. Pero sea cual sea tu sueño más grande, todo indica que la vida es muy corta como para NO cumplirlo.

Seguro que mientras vivas nunca es tarde… pero en un momento hay que empezar. Porque podés quedarte con las ganas… o hacerlo antes de partir.