
En 22 años de vida, no había conocido Nueva York. Y dentro de 24 horas la visito por segunda vez en menos de 10 meses. O se puede decir que visité Nueva York la misma cantidad de veces en los últimos 300 días que en los últimos 23 años.
Se pueden sacar un montón de números extraños, pero lo único que me copa es que ¡vuelvo a viajar a Nueva York!.
No sé si eso para los duchos viajeros será normal, poco o mucho, pero para mi claramente es muchísimo y soy feliz de la vida. Punto.
Mañana a la noche estoy saliendo, y me voy con unos amigos. Los primeros días voy a estar en un congreso casi todo el día (el viaje es para ir a eso), pero el resto voy a estar recorriendo a pleno la ciudad de las películas.
Por la cantidad insoportable de caritas
que puse en el camino, se entenderá que mi felicidad es al menos considerable. Y más todavía porque es un viaje que me ofrecieron el vierens 20, se canceló el Jueves 26, y finalmente se confirmó ayer (¡a dos dias del viaje!).
Vengo pidiendo viajar a donde sea hace años, así que lo mínimo que podía hacer era estar “siempre listo” y aprovechar las oportunidades que sea que salgan. Así que de eso me encargué.
Buscaré sacar algunas fotos, grabar algunos videos, y nutrir el blog de ese material copado. Lo bueno es que es una ciudad totalmente distinta en invierno nevado y en verano florecido, así que conoceremos entre todos esa parte.
El que quiere puede ir viendo el post de mi viaje a Nueva York en invierno, o bien puede entretenerse con un tema que además de estar de moda, ser pegadizo, y tener dos íconos cool de la música yanqui, tiene muy copadas imágenes de la ciudad:
El que no puede permitirse hacer un viaje violento en pleno Septiembre (entiendo que no es lo más común del mundo), está invitado a viajar conmigo. Aunque sea virtualmente.
