
Hace unos meses leí del curioso “Síndrome de París” en alguna lejana web de no muy buen aspecto (de esos que no reflejan mucha confianza). Y como andaba a las apuradas, ni siquiera le di mucha importancia (ni credibilidad) a lo que estaba leyendo.
Pero resulta que hace unos días investigando un poco más (a partir de las ganas de viajar que me despertaron los 5 timelapses de París, todo sea dicho), leo que el Síndrome de París existe, y que se trata de un trastorno psicológico transitorio encontrado en unas 20 personas por año, y que afecta especialmente a los turistas japoneses, y a las treintañeras de dicha nacionalidad.
Se da como resultado de un shock cultural por un lado, y un choque con la realidad por el otro. Como un fuerte contraste entre la idealización de París en la mente del turista y lo que éste encuentra en la capital francesa. Y se cree que tiene un mayor impacto en los japoneses por la popularidad de París en la cultura nipona, que la ve idealizada sobre todo en las publicidades.

Mucho afectarían también las diferencias culturales entre un lugar y otro: el idioma (y la poca paciencia sobre todo de taxistas y mozos parisinos con quienes no manejen la lengua con fluidez), el carácter y el trato a las personas (uno es cortés y silencioso, el otro casi que vive a los gritos), el lenguaje verbal (algo así como el “lunfardo”, que muchas veces ni traduciendo tiene sentido en japonés) y el lenguaje corporal de unos y otros.
Todo eso rompe con el panorama romántico e ideal que los japoneses traen consigo en su viaje a París cargado de ilusiones, y puede llegar a producirles algo cercano a una crisis nerviosa o un ataque de pánico. Al nivel de que se relata de alguno que llegó a escuchar ”la voz de la Virgen María diciéndole que saliera cuanto antes de Notre-Damme y volviera a Japón“.
Entre los síntomas psiquiátricos que produce, están los estados delirantes agudos, las alucinaciones, los sentimientos de persecución (creyendose que uno está siendo victima de los prejuicios, agresiones, o la hostilidad de los demás), ansiedad, desrealización, y despersonalización. Y entre los síntomas físicos, hay mareos, taquicardia, falta de aliento, sudoración excesiva, y posibles desmayos.
¿La cura del Síndrome de París? “Regresar a Japón y no volver a pisar París” (bastante casera, bastante “atada con alambre”, como decimos los argentinos).
Más información del Síndrome de París
La imagen del post es del usuario Hans905, de Flickr.





