Navegando por Tumblr (un impecable sitio de inspiración a muchos niveles) me encontré con una historia de película. Me gustan las comedias románticas y los viajes. Así que la combinación (que bien podría resultar en la película Chasing Liberty, de Mandy Moore) es para mi directamente una especie de coctel explosivo.
En el sitio Reddit alguien preguntó: ¿Qué pequeña decisión que tomaste cambió completamente el desarrollo de tu vida?. Y la pregunta de por sí ya daba para pensar bastante, y hasta inspiraba nuevas decisiones de ese tipo, así que me gustaba. Pero leer ésta respuesta me inspiró e intrigó todavía más:
“Le pedí a una completa desconocida que me saque una foto frente al Big Ben, terminé viajando con ella por Europa, nos separamos, la ubiqué de nuevo, nos casamos, y ahora vemos el mundo juntos y estamos tremendamente felices.”
Yo no sé si seré demasiado cursi, pero leo eso y quiero saber más. Y efectivamente está la historia completa, que hasta parece demasiado de película como para ser real.
Entre la historia romántica del primer muchacho y algunas fotos que estuve viendo por el Tumblr, ya me atacaron violentamente de nuevo las ganas de ir a recorrer Europa…
Me acabo de ver la película “Up in the air” (con George Clooney, Vera Farmiga y Anna Kendrick, del director de Juno, Thank You for Smoking y algunos capítulos de The Office).
Una película sobre un tipo que pasa 322 días al año viajando. Vive en hoteles de lujo, con membresías vip, trato especial, y demás beneficios. Y el tipo encima es George Clooney. Con eso me bastaba para verla. Y ni siquiera que traduzcan el título como “Amor sin escalas” pudo detenerme.
Pero de fondo “Up in the air” habla de las relaciones humanas, las prioridades, los estilos de vida, el amor, los sueños… de todo un poco. Por ahí yo le hubiera dado otro cierre, o agregado 5 minutos, pero en líneas generales me hizo reflexionar y me gustó mucho.
Clooney viaja por el mundo por cuestiones de trabajo (trabaja despidiendo gente) y por eso no es de aquí ni de allá. No es de ningún lado. Lleva poco equipaje, pocas cargas y compromisos… “Viaja ligero“, digamos.
La trama lo va llevando a reveer ese asunto y analizar si realmente es el estilo de vida que eligió y que quiere mantener. Reveer si no estará viajando demasiado ligero, y si no estará perdiendo el sentido de la vida con ese pensamiento.
Las relaciones de hoy
“La vida es mejor en compañía“, decía la película por algún lado. Y yo pensaba en la importancia que le damos a las relaciones hoy. A lo humano. Teniendo en la tecnología tantas facilidades para comunicarnos y mejorarlas, si realmente estamos haciéndolo. Si no estaremos tan acostumbrados a estar comunicados que no valoramos la comunicación, o los vínculos.
En éstos días estuve sin celular y sin internet por algunas cuestiones, y tener que hacer un esfuerzo mayor que el común para comunicarme con amigos y seres queridos me hizo repensar también en eso. Me hizo valorar más el vínculo y hasta las herramientas que me lo facilitan.
Los objetivos personales
Up in the air me hizo pensar también en mis prioridades y objetivos. No pongo ejemplos para no contar nada de la película, pero me preguntaba por qué sueño lo que sueño. Por qué tengo los objetivos que tengo, y si realmente serán todo lo que soñé una vez cumplidos.
Redefinir por qué estoy yendo para el lado que voy, por qué hago algunas cosas a las que me acostumbré, y con qué y quiénes estoy recorriendo el camino. Parar la pelota a pensar a dónde quiero llegar, cuál es el mejor camino, y si estoy llevando el equipaje ideal o no.
Además, en el camino me enamoré de Natalie (Anna Kendrick), me emocioné, me reí (es más drama reflexiva que comedia), y me enternecí con algunas cosas.
Pero lo que más rescato de “Up in the air” es eso: hace reflexionar sobre las bases. El sentido de la vida, las decisiones, las relaciones humanas, las prioridades, los sueños… Y encima lo hace con metáfora viajera: repensamos el destino, el tipo de viaje, la compañía (el copiloto), y demás.
Así que por si alguno todavía no la vio, yo la recomiendo mucho. Es para verla no sólo como una película muy bien pensada y actuada (que lo es), sino también como un ejercicio de autoevaluación, de reflexión, o hasta de redefinición.
Hay distintas maneras de protestar. Algunos perjudican a los demás para llamar la atención y que se los escuche, algunos perjudican a algunos y benefician a otros (como quien levanta la barrera de un peaje), y otros hacen una genialidad como ésta.
Me explico: en el hotel Westin St. Francis de San Francisco, hicieron un flashmob adaptando la letra de Bad Romance de Lady Gaga a un reclamo de trabajadores.
“Don’t Get Caught in a Bad Hotel” (“no te dejes atrapar por un mal hotel”, o algo por el estilo) le pusieron al tema que cantan, con banda y todo, en el lobby del mismo hotel a boicotear.
Hasta donde entiendo con mi pobrecito inglés (si alguno entiende más y ve que estoy diciendo cualquier cosa, me avisa), el problema es que los trabajadores de una lista de hoteles están reclamando un contrato más justo, con plan de salud, y demás.
Al no ser escuchados, armaron un boicot en contra de sus propios trabajos. Y ahí entran algunas organizaciones y la orquesta The Brass Liberation Orchestra en acción. Para que, de una manera divertida, se llame la atención sobre el punto que reclaman.
¿Éste es el futuro del activismo?
En éste artículo del Huffington Post (en inglés), Paul Hogarth se pregunta si no será éste el futuro de las protestas. Y lo dice con dos frases interesantes:
Sea cual sea la época en que viven, los activistas deben adaptarse al medio más eficaz para transmitir su mensaje.
La gente ya no se entera de las noticias sólo por un grupo de canales, por lo que es posible que una marcha con miles de personas no tenga mucho efecto. Hoy las ideas prenden, de dispersan y afianzan en las redes sociales.
Son varios los reclamos no escuchados a diario por ser más de lo mismo en todo el mundo. Con internet se democratiza la comunicación y se permite que un reclamo como éste llegue desde San Francisco directo a mi que estoy en Buenos Aires, en menos de una semana.
Yo ya me enteré qué reclaman, por qué y quiénes lo hacen, y hasta tengo la lista de hoteles que boicotean. Y todavía no sé qué piden quienes cortan la calle a sólo algunas cuadras de mi casa.
Entonces: Más allá de quién sea el que reclame lo más justo, lo va a hacer notar mejor quien entienda y se adapte cuanto antes a los medios que tiene para difundirlo. Y parece que algunos lo van entendiendo bastante bien.
Dejenmé arrancar el post diciendo que no encontré una respuesta concreta y 100% eficiente para buscar compañeros de viaje con éxito. Este post sería parte de esa búsqueda nomás.
A la hora de hacer un viaje hay varias cuestiones que planear, pero en mi experiencia una de las más complicadas resultó ser encontrar un compañero de viaje adecuado.
Y es un tema que no es menor: Hay que encontrar una persona disponible en cuestión tiempos, disponible económicamente, que quiera hacer el mismo viaje que uno, y con la que nos llevemos lo suficientemente bien como para que no sea un problema durante el viaje.
El que suele estar disponible económicamente es porque trabaja. Y si trabaja no suele tener ni mucho tiempo para viajar, ni mucha libertad de movimiento para elegir la época del año en la que lo quiere hacer.
Si la persona “pasa el filtro” del tiempo y de la plata, tiene que pasar el de la mínima buena convivencia. Porque ya lo dijo Mark Twain: “no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él“.
Las pequeñas manías de cada uno, las obsesiones o simplemente costumbres diferentes, después de algunos días de convivencia se marcan más y pueden generar roces. Y las diferencias en el estilo de viaje que tiene pensado cada uno (desde los lugares a visitar o la actitud de viaje, hasta las expectativas distintas) pueden resultar un problema una vez en el destino.
Así que esto de elegir compañero de viaje (o compañera, se entiende que es general), parece ser todo un desafío por lo menos para muchos de nosotros (una búsqueda en Google lanza millones de resultados sobre el tema, y varios cientos de búsquedas desesperadas).
Y en internet hay varios sitios que ofrecen opciones para buscar compañeros de viaje. Desde sitios exclusivos para esa cuestión (similares a los de buscar pareja en internet, pero con el objetivo de viajar), hasta sitios de clasificados que la gente usa con éste fin.
A mi ninguno me gustó del todo como para recomendar (el que quiere puede recomendar en los comentarios). Y el hecho de dejar un aviso clasificado no me cierra del todo. Principalmente porque el que responde es un completo desconocido del que no conozco nada (si tuviera un perfil de usuario con varios datos ya sería otro tema).
Así que por el momento las chances serían viajar sólo (un viaje sólo es todo una aventura de propio conocimiento, que muchas veces puede ser muy esclarecedora) o viajar con compañeros circunstanciales (un amigo que, por sus dos semanas de vacaciones anuales, puede viajar en verano pero no en invierno, por ejemplo). ¿O alguien tiene una solución mejor?.
«A donde sea que vayas, andá con todo tu corazón.»
Así con tono argentino porque no me sale natural el “ve con todo tu corazón”.
La frase me pareció espectacular. Es simple pero dice muchísimo. Y me hizo pensar en aquellas decisiones que tomamos sin estar convencidos de que sea lo que queremos. Esos pasos que damos más por inercia o presión, que por convicción.
Esas situaciones a las que nos acostumbramos, o amoldamos. Como todos viven así, pareciera que es obligatorio. Como todos siguen tal o cual camino, y “está mal visto” ir por otro lado, pareciera que no podemos.
La imagen me hizo pensar en eso, y volver a priorizar lo que pienso, lo que creo, y hasta lo que siento, por encima de lo que “HAY” que hacer.
Ya hablamos alguna vez (medio en broma, medio en serio) de la rutina de todos los días, con un video que a un par nos dejó con los ojitos abiertos un rato largo…
Corta, sin mucha vuelta ni muchas aspiraciones filosóficas, pero con una verdad clarísima.
Y no hablamos de la rutina como el órden diario que le damos a ciertas cosas, sino de la idea de vivir casi mecánicamente. Vivir de memoria, sin disfrutar lo nuevo de cada día. Vivir sin valorar el tiempo, ni las experiencias que perdemos mientras “rutineamos”.
El transformarnos casi en entes o en robots que cumplen a diario ciertos pasos repetitivos por indicación de cierta persona (o empresa, o medio, o etcétera).
No se me ocurre una manera más aburrida de vivir la vida (si todavía se le puede decir “vivir la vida”) que la rutina. Y en mayor o menor medida, durante más o menos tiempo, nos termina atrapando a todos.
Así que pensé que por ahí éste es un buen momento para romper con la rutina. Planear algo nuevo (¿un viaje quizás? digo, ya que estamos acá…), pensar algo diferente, ver las cosas de otra manera, vivir la vida conscientes de que la estamos viviendo.
Y sino bueno… será cuestión de cerrar ésto, poner alguna excusa, y cumplir con el próximo paso del manual… ¿qué tocaba vivir hoy?.