Posts sobre 'Reflexiones'

Pagina 2 de 3

Amá a tu ciudad… o a tu mundo

Estoy de vuelta de mi viaje a Estados Unidos que contaba en el post de la Navidad en Nueva York. Y aunque la de arriba claramente no es una de las mejores fotos, ni de las más representativas, me llamó la atención.

Andá y amá a tu propia ciudad“, dice. Dicho así “en argentino”. Por un lado para contrarrestar tanta moda de “I love New York”, me parece buenísima.

Pero por otro lado, para mi todo el mundo es de todos y fue creado para todos. Después fuimos nosotros y le pusimos límites, fronteras, muros gigantes, aduanas, visas, y toda esa porquería. Pero originalmente todo era de todos, según mi manera de pensar y ver la vida.

Así que, si no quedara tan largo, tan poco pegadizo y tan poco gracioso, mi remera diría “andá, descubrí, conocé, disfrutá, y amá al mundo“.

Yo avisé que era una frase sin punch. ¡Pero como filosofía de vida está buena! :P

El asunto es que volví del viaje, y como prometí, tengo muchas fotos y algunos videos de la cuestión para ir mostrando!

Gracias de nuevo por las recomendaciones de lugares y situaciones! Las aproveché y sirvieron mucho! Y ahora tengo las mías propias! :)

En éstos días prometo ir hablando del viaje, así que al que le interese, esté atento. :)

Vive la vida que imaginaste

La vida que imaginaste

«Avanza con confianza en la dirección de tus sueños, y esfuérzate por vivir la vida que siempre has imaginado.»

Henry David Thoreau

La imagen al encontré por un lado (en éste tumblr), y la frase la leí hace un tiempo y me la dejé anotada porque me parece recomendable.

Me gusta mucho (al nivel de que no me imagino viviendo la vida de otra manera) la idea de decidir para qué lado querer ir y darle con confianza directo para ese punto. Sea el punto el destino de un viaje literal, una situación en la vida, o lo que se te ocurra.

No me cierra la gente que imagina la vida de sus sueños y no hace lo posible por vivirla. No me cierra resignar lo que sueño sin ni siquiera haberme movido para alcanzarlo.

Entiendo que las cosas no siempre se dan como uno quiere o planea. Que hay problemas, que no todos tenemos las mismas posiblidades, y que “la vida no es soplar y hacer botellas”.

Pero de ahí a conformarse con lo que hay, o aceptar lo que viene por defecto y dejar de soñar, hay una distancia importante que a veces me da la sensación de que la mayoría de la gente que me rodea ya la pasó.

Están en la vida que “tienen” que tener (como si alguien los obligara), y cuando leen una frase como ésta piensan en la que “les hubiera gustado” tener (como si ya estuvieran muertos).

Definitivamente no quiero eso para mi vida. Y definitivamente la vida de viajero que me imagino no pega en ningún punto con esa mentalidad. Así que banco el consejo del loco Henry.

Sedentarismo animal

Volar a donde sea

«Siempre me pregunto por qué los pájaros eligen quedarse en un mismo lugar pudiendo volar a cualquier lugar de la tierra.
Entonces me hago a mí esa misma pregunta.»

Suicidio lento y doloroso

Vida suicida

La viñeta de Montt del día de hoy me hizo acordar un poco a la idea de “Morir lentamente“, del poema que se le atribuye a Pablo Neruda (y que lo recomiendo muchisimo).

Cada uno elegirá lo que prefiera, yo justamente: me quiero ir de viaje (¡y el trabajo que sea freelance, por favor!). :P

Y no quiero escuchar ningún “no lo elegimos, nos toca”, porque en la vida cada uno elige su propia aventura, como en los libritos.

Nomás hay que tener el disparador necesario (resignación, claustrofobia en la oficina, ver la vida rutinaria estandar como suicidio, llamelo como usted quiera) y un poco de creatividad. Bueno, y la decisión de viajar, si ese es tu sueño.

El hambre agudiza el ingenio, y con una buena idea, muchas veces ni siquiera hace falta plata. Así que el que quiera esa vida, dele con todo, pero no nos mienta (no SE mienta) con que no la eligió.

¿Por qué necesitas vacaciones?

Vacaciones y Trabajo

Por medio de Twitter llego al blog de la Escuela de Negocios de Harvard, una de las más prestigiosas y reconocidas a nivel mundial, y veo un artículo de John Baldoni, también nombrado como uno de los 30 expertos en liderazgo y motivación más destacados del mundo.

El artículo se titula “¿Por qué necesitas vacaciones?“, y en él se responde esa pregunta que varios “adictos al trabajo” (los famosos workaholics) se hacen cada año en medio de su estresante vida laboral.

Como está en inglés, me pareció buena idea hacer una adaptación en español (y un poco más generalizada, no sólo para “empresarios”) de lo que dice.

Primero pone un ejemplo: Nada menos que el presidente de los EE.UU., Barack Obama, que mientras a fines de Agosto todos los diarios del mundo hablaban de su baja de popularidad, dijo que “su misión en éste momento era jugar al golf y pasar tiempo con su familia“.

Baldoni dice entonces que ese es un fuerte mensaje del presidente diciendo que es necesario reservar un tiempo para uno mismo. Que hay que trabajar duro, sí, pero también saber tomarse un descanso.

A algunos no es necesario decirnos eso dos veces, pero a otros pareciera que sí, así que la nota cita 5 motivos por los cuales necesitamos vacaciones:

  • 1) Descansar de la rutina.

La rutina es buena para organizarse, pero tarde o temprano lleva al estancamiento si no se toma con inteligencia. Por eso es necesario tomar un descanso, refrescarse a uno mismo, renovar fuerzas y volver “como nuevo”.

  • 2) Reconectarse con la familia.

El ritmo de vida y la manera de vivirla de hoy hace que dejemos de lado temas centrales como el de la familia. El trabajo, las actividades y responsabilidades a veces debilitan la relación con la familia. Un descanso para reconectar con ellos puede ser buenos para la familia y para uno mismo.

  • 3) Encontrarse con uno mismo.

“Parar la pelota”, pensar a dónde estamos parados en la vida y a dónde queremos llegar. Repensar los objetivos y la situación personal, hacernos preguntas y, en base a esas respuestas, tomar decisiones. No importa lo bien que puedan estar las cosas, siempre se pueden mejorar.

  • 4) Dejar a la mente rumiar.

El término rumiar se define como “Considerar despacio y pensar con reflexión“. A veces una simple ducha, un viaje en bus (un colectivo, ni siquiera tiene que ser de larga distancia), o un viaje en avión pueden ser el único momento de quietud que tenemos en el que dejamos a la mente divagar y reflexionar.

Baldoni propone entonces tomar a las vacaciones como un gran viaje en avión, pero “sin los asientos apretados y el aire viciado”.

Simplemente dejar que la mente vuele, darle quietud, darle espacio de reflexión o hasta “meditación”.

  • 5) Oler las rosas.

No llenar el tiempo de vacaciones de actividades o cosas que nos tapen de tiempo y no nos dejen espacio para disfrutar las cosas simples.

El artículo termina mostrando de nuevo el ejemplo de Obama, que por algunas cosas urgentes vio interrumpidas sus vacaciones. Y aclara que no es que desaparezcamos o escapemos. Siempre estamos a una llamada telefónica de distancia de las emergencias, si es que hay alguna, pero tomando un descanso, renovando fuerzas, rompiendo la rutina del trabajo.

Las responsabilidades que tenemos no suelen desaparecer con el tiempo, así que tomarse un descanso cuando es posible nos da tranquilidad, nos renueva el aire y las fuerzas, y hasta nos puede permitir reenfocar puntos de vista, encontrar nuevas ideas o confirmar pensamientos.

De nuevo: es bueno y saludable trabajar duro y esforzarse, pero es igual de saludable saber cuándo tomarse un descanso.

Fuentes

La importancia de planear un viaje

La importancia de planear un viaje

Corría el año 1981, en el mes de Marzo, y el fotógrafo estadounidense Carl McCunn, de 35 años, le pagó a un piloto para que lo lleve en avión a una zona silvestre al norte de Alaska, a orillas del río Coleen River. Se había hecho conocido por fotografiar la vida silvestre y se iba a internar en el medio de la nada unos meses para seguirlo haciendo.

Para su viaje llevó 500 rollos de fotos, uns 640 kg. de provisiones, dos rifles y una escopeta, además de sus efectos personales y un cuaderno para escribir a modo de diario lo que le iba pasando.

Su gran error fue no arreglar con el piloto una fecha de vuelta. Sabía que quería volver por Agosto, pero nunca contrató al avión para volver en esa fecha… ni en ninguna fecha.

En una historia que roza lo increíble, el hombre estuvo sobreviviendo como pudo algunos meses hasta que en Agosto vio una avioneta sobrevolando la zona y levantó un brazo pidiendo ayuda. Como si su desdicha no fuera ya suficiente, levantar una sóla mano es un indicador (entre las señales de ayuda del lenguaje aéreo) de que no hay problemas. Para que el piloto entienda que estaba pidiendo ayuda tendría que haber levantado las dos.

El tiempo fue pasando y él fue escribiendo su diario con lo que le pasaba. Por ese mismo diario nos enteramos hoy éstas cosas, ya que habiendo soportado temperaturas de hasta 20º bajo cero, llagas por su cuerpo a causa del frío, y quedándose ya sin poder conseguir comida, el hombre escribió su última entrada:

No puedo seguir así, lo siento. Señor que estás en los cielos, te pido que perdones mi debilidad y mis pecados. Cuida de mi familia.

Y después de dejar eso por escrito se suicidó con su propio rifle.

Al cuerpo, junto con esa especie de “blog analógico” que fue su diario, lo encontrarón en Febrero de 1982, sólo unos meses después de morir, y a sólo 100 kilómetros de una pequeña ciudad llamada Fort Yukón. 100 kilómetros que pudo haber caminado para salvarse (tuvo el tiempo suficiente), pero que por algún motivo no caminó (desconocimiento de la situación o falta de orientación, se me ocurren).

Una de las últimas frases de su diario decía:

Creo que debí haber planeado este viaje con un poco más de previsión.”

Considerando nuestros destinos y el tiempo en el que corremos, es bastante menos probable que nos pase algo como lo que le pasó a Carl, pero sí puede ser que nos perdamos muchas cosas por no planear ciertos aspectos de nuestro viaje antes de partir.

Que la ansiedad o las ganas de viajar no nos hagan olvidar de lo bueno de hacer planes… y que, una vez en el destino, los planes no nos hagan olvidar de lo importante que es disfrutar el viaje.

Fuentes