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El Burj al Arab

Hace un tiempo que no ponía un buen fondo de pantalla. Y después de ver un muy buen documental sobre el Burj al Arab, se me ocurrió buscar un buen wallpaper sobre el mismo para usar yo. El que estoy usando ahora es el que se ve arriba.

Burj al Arab significa en árabe “Torre Arábica”, y es uno de los hoteles más altos y lujosos del mundo. El objetivo al crearlo era lograr que sea un ícono representativo al nivel de la Torre Eiffel, el Coliseo, el Obelisco, y demás.

Tiene 321 metros de altura, un lobby de 180 metros de alto (obviamente el más alto del mundo, entra la Estatua de la Libertad y le sobra espacio), y una calificación de 7 estrellas.

Entre sus varias excentricidades están:

  • Su forma de vela, inspirada en la forma literal de los veleros.
  • La pared de tela más grande del mundo (!).
  • Un show de aguas danzantes mezcladas con fuego, acompañado por luces, y creado por la misma empresa que crea los shows del Bellagio y el Mirage de Las Vegas.
  • Está en su propia isla artificial, creada para la ocasión a 300 metros de la costa. No sólo para ganar en excentricidad y lujo, sino también para no dar sombra a las playas.
  • Tener un restaurant bajo el mar (el “Al Mahara”). y uno a 200 metros del altura (el “Al Muntaha”, suspendido en el aire, sobresaliendo casi 30 metros del hotel, es el más alto del mundo).
  • Un helipuerto en la cima, que se usa como cancha de tenis cuando no cumple funciones de helipuerto.
  • Tiene 202 suites de dos pisos, que van de 169 a 708 metros cuadrados cada una.
  • Tiene 60 pisos y 18 ascensores.
  • En la construcción se usaron 2000 metros cuadrados de lámina de oro.
  • Costó 1.500.ooo.ooo de dólares.
  • Un “servicio de automóvil”, ofreciendo un Rolls Royce, para cada huésped.
  • Los precios irían desde los 1.600 a los 24.000 euros la habitación (éste último sería el precio de la suite real).
  • El cliente de la suite real tiene a su disposición camas giratorias, jacuzzis, plamas de al menos 42 pulgadas (todo ésto sigue siendo en plural), 27 teléfonos, ascensor privado, sala de cine privada, y acceso exclusivo al helipuerto.

Y ésto, obviamente, no es todo. Pero es una buena parte. En el documental que vi en Discovery Travel & Living agregaban varios datos más, de las cocinas, de los acuarios gigantes que tiene, de la forma, de la construcción, y demás. Hasta en los detalles tiene lujos que uno ni hubiera pensado.

Además de eso, obviamente, tiene los servicios de lujo “normales”, como lo son el SPA, internet en todo el hotel, negocios, centro de salud, peluquerías, piscina, gimnasio, y demás.

Basicamente una bestialidad.

13 años y quiere dar la vuelta al mundo en velero

Imagen de previsualización de YouTube

El personaje de hoy es Laura Dekker, una neozelandesa de 13 años que quiere batir el récord de ser la persona más jóven en dar la vuelta al mundo en velero en solitario.

Pero por ahora la situación quedó en un sueño adolescente. Porque a pesar de que los padres autorizaron el viaje, hubo una denuncia al Consejo para la Protección de Menores y un tribunal de Holanda dijo que no es prudente dejarla hacer ese viaje. Además decidió dejarla bajo la tutela del Estado por dos meses y con una psicóloga tratando el caso de cerca.

El trabajo de la psicóloga sería ver si ese viaje no frenaría su desarrolo y si está en condiciones de embarcarse en una aventura de semejante calibre. Porque “al viajar en solitario durante dos años (que es lo que duraría el viaje), las necesidades básicas de esta adolescente no se cumplirían”, dijo uno de las autoridades.

Lo cierto es que Laura nació en un velero (mientras sus padres también daban la vuelta al mundo), vivió los primeros 4 años de su vida a bordo, a los 6 años ya sabía navegar, y desde los 10 empezó a hacerlo en solitario. Por eso hoy tanto ella como sus padres creen que está preparada para un viaje así.

Laura Dekker

Mientras tanto ella ya tenía el barco preparado, la ruta planeada, y hasta un blog personal (con sponsors y todo) que pensaba ir actualizando en el camino, porque el viaje arrancaba en Septiembre. Pero por el momento, y al menos por dos meses, la idea queda suspendida.

El actual récord mundial en el asunto es de un jóven que a los 17 años terminó el viaje. O sea que, sacando cuentas, tiene que haber salido entre los 14 y 15, no mucho tiempo después.

Por un lado me choca la idea de ponerle un tribunal, una psicóloga, y demás, como si la chica estuviera loca por querer viajar, pero por otro me parece totalmente entendible que se priorice su seguridad.

Porque aunque es cierto que un viaje “abre la mente” y nos hace crecer, reflexionar y hasta madurar, también es verdad que la piba tiene 13 años y el que planea es un viaje de 45.000 kilómetros, con por lo menos 2 años de duración, mucho tiempo a sólas, y una lista de peligros considerables.

La idea de “arriesgar lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño” contra la de “priorizar la seguridad y la vida de una adolescente” se están matando a golpes en mi cabeza y todavía no sé cuál gana.

Por algo no soy ni juez ni padre, supongo.

Fuentes

Vivir en velero en Puerto Madero

Vivir en velero

Puerto Madero es el barrio más jóven de Buenos aires, y al mismo tiempo uno de los más caros y “exclusivos” de la ciudad. Tiene 4 diques en los que se construyeron torres tanto comerciales como residenciales y tiene en su salida al Río de la Plata una postal de Buenos Aires: el Puente de la Mujer. En ese puerto es donde vive la mayor parte del año Alberto Canessa en su velero, “El Maja”.

El barrio tiene 8000 habitantes, pero Alberto Canessa, de 68 años, es el único que vive en un velero amarrado al Yatch Club de Puerto Madero en forma permanente. O sea: salvo los momentos en los que está de viaje por el Océano Atlántico, el tipo vive en un velero de 10,8 metros de eslora por 3,5 de manga. Y encima lo hace así desde hace 12 años (desde 1997).

Después de fallecer su segunda esposa desarmó la casa que tenían en el Barrio de San Isidro y se mudó al barco, cumpliendo su fantasía de la infancia de vivir en un velero y convirtiéndose, dejenme decirlo, en uno de mis tantos personajes viajeros favoritos.

De “alquiler” por tener amarra de vivienda permanente paga $2000 (U$S 530), que incluyen agua, electricidad, servicio de lancha y el uso de los vestuarios (que en realidad es gratuito). Y para pagarlos no trabaja, vive de rentas.

Cada tanto viaja a Colonia (Uruguay), a Brasil, y recorre el Atlántico, escapando del frío, corriendo regatas y “viviendo a bordo”, algo que aclara que no cambiaría por vivir en un departamento (“el sólo hecho de pensarlo me da claustrofobia”).

La única foto del susodicho que encontré en la fuente es ésta:

Vivir en velero - Alberto Canessa

Sería lindo ir a tomar unos mates con Alberto, sacarle una foto más decente y de paso escucharle historias, hacerle preguntas, y demás…

Fuentes